Nueva York, 12 de marzo de 2010
Beijing+15 finaliza con la oportunidad perdida respecto a la declaración oficial, justificada con diferentes excusas según cada país, todas extrañas a la justicia social.
Pero la marcha no acaba aquí. La ciudadanía en este Foro presente y representada, es muy vigorosa y no conoce el desánimo…Sabemos de los muchos logros alcanzados gracias a la movilización de tantas mujeres y hombres de la sociedad civil; la Declaración de Beijing sucedió en el marco de la ONU pero fue posible por la fuerza tan grande que tuvo el encuentro de tantas organizaciones y mujeres de todo el mundo.
A pesar de que se han recortado espacios de participación y la declaración final es pobre, compartir y encontrarse con tantas personas e instituciones tan claras y creativas en la lucha por los derechos humanos, es una gran oportunidad que nadie puede hacernos perder.
Aquí hay miles de personas e instituciones y, como siempre hay puntos compartidos y otros diferentes, pero traemos horizontes más amplios y comunes. El encuentro, la creación de redes y alianzas, el aporte de soluciones y la determinación por el avance de tantas organizaciones que, desde distintos enfoques trabajan por los derechos humanos de las mujeres, nos nutre en espíritu y método para seguir.
Vamos a continuar en el trabajo local junto a las personas y desde la centralidad de las mismas. A la vez consideramos necesario, estar presentes también en espacios de decisión globales para incidir en lo que creemos justo y para traer aquí sus voces. Por eso, vamos a permanecer en esta marcha de ida y vuelta del centro a la periferia y de la periferia al centro y vamos a seguir insistiendo para que los procesos de decisión sean más democráticos.
El cambio cultural y la movilización social son cruciales para este asunto. Para que cada persona pueda tomar las riendas de su vida y participar plenamente en su comunidad y las sociedades nos sintamos protagonistas del propio desarrollo. Y, desde la corresponsabilidad, exijamos a nuestros gobiernos que rindan cuentas de sus obligaciones y nos impliquemos en la construcción de una sociedad más inclusiva y democrática.
El trabajo en educación -tanto en los lugares asfaltados como en los llenos de barro-, juega uno de los papeles más importantes en este proceso de construcción de una ciudadanía vigorosa y comprometida con la transformación social a nivel local y global.
La marcha de Nueva York se va acabando, nos despedimos, hacemos las maletas y nos vamos.
Pero la ciudadanía sigue la marcha hasta que atravesemos las noches oscuras de todas las personas del mundo y amanezca.
…Porque nadie duda que amanecerá.
Mª Luisa Caparrós Spá
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